ORIÓN NO ES PERFECTO
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Orión ya es la hora, hay que despertarse, que tienes
que ir al Cole.
Me levanto cansado y voy a la
cocina inteligente a desayunar. El reloj marca que es 9 de febrero del año 3212, ¡hoy es la
excursión a México! Pido leche y cereales al superordenador y vienen volando,
siempre teniendo cuidado de cazarlas por el aire. Siempre me ha gustado hacer
malabarismos como en el circo y me pongo
a lanzar los cereales al aire haciendo dispersiones. En ese momento se oye la
voz de Sofía, el superordenador, que me grita:
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¿Otra vez Orión con los cereales volando? Te voy a
quitar un punto.
Sofía es un gigante ordenador que
lo controla todo, siempre quiere que lo hagamos todo perfecto y nos corrige
cuando lo hacemos mal.
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¡Orión ve corriendo al colegio!
Para ir al Colegio pongo en
marcha las hélices. El F12187 es una nave que funciona con energía pringosa que
no contamina. El despegue es inmediato y va a mucha velocidad. Desde el cielo
vemos a muchas personas y robots. Las calles están muy limpias y en el cielo
hay autovías de naves. Todo es perfecto pero muy aburrido porque todos hacen lo
mismo.
Ya veo el colegio, y todos apunto
de entrar. Mi colegio se llama Benalúa y es un colegio que puede volar e ir a
cualquier lugar del mundo para aprender. La semana pasada estuvimos en Alemania
haciendo gimnasia en el estadio olímpico. También fuimos a China a recoger
arroz y a hacer un taller de Masterchef. Lo malo es que a mi se me ocurrió
inventar una receta y se quemó el arroz, ¡que mala suerte¡ En el colegio los
demás niños siempre sacan de nota 10, y yo como mucho saco un 8. A veces se
ríen de mí porque en el patio soy el único que corre, salta, y juega
imaginándose que soy un cazador de dragones, un luchador del espacio o un
jugador de rugby.
Hoy la excursión es para aprender
sobre los volcanes y vamos a México. Dieciséis hélices mueven el colegio y
vuela automáticamente gracias al superordenador Sofía. Tardamos 30 minutos en
llegar y nos dirigimos al Volcán de Chichonal. El profesor nos explica que un
volcán es una rotura de la superficie de la tierra y que por ahí se escapa la
lava de dentro. Nos metemos todos por una cueva que formó la lava hace millones
de años y yo me imagino que voy luchando contra las calaveras mexicanas. En las
paredes hay dibujos hecho por los aztecas. Son espectaculares pero nadie los
mira.
Empieza a caer rocas pequeñas y
luego poco a poco más grandes. ¡Hay que salir de aquí! Todos gritan pero la
salida esta tapada por rocas y comienza a aparecer lava ardiendo. Nadie sabe lo
que hacer. De repente me acuerdo de algo que he visto. ¡Los dibujos de las
paredes! Empiezo a mirar e intentar leerlos y al final los descifro.
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Aquí pone que hay tres botones juntos escondidos en la
cueva con forma de triangulo. Dos hacen que se caiga el suelo profundo y el
otro que se abra la salida.
Todos buscan
por las paredes y encontramos los botones. ¿Quién lo pulsara? Nadie se atreve y
todos dicen que lo haga yo.
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Escogeré el de la izquierda. Aunque todos querían que
cogiera el de la derecha.
De repente se abre un hueco y
todos salen por allí. Yo soy el último pero me atrapa la lava y no me puedo
mover. ¡Necesito ayuda! De fuera de la cueva vienen volando unos drones que ha
enviado el superordenador Sofía, ellos me sacan de allí y me llevan volando al
Colegio. ¡Me he salvado!
Todos están muy contentos con la
excursión y con la aventura. Sofía entra a clase y comienza a dar las notas. Ha
puesto a todos de nota un 10 excepto a mi. En mis notas pone una P, ¿Qué
significará? Cuando termina la clase todos se van pero el superordenador me
dice que me espere.
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Orión, ven aquí. ¿Sabes lo que significa tu nota?
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No lo se
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Significa Preparado. Te voy a contar tu historia de
verdad. En realidad eres un robot y te hemos estado entrenando para ser
diferente a los demás. Vivimos en el futuro, y todas las personas quieren
hacerlo todo perfecto, y por eso no tienen imaginación. No tienen tiempo para
jugar, divertirse y soñar. Tu has conseguido todo eso, sabes soñar y
equivocarte, así podrás ayudar a todos los niños a ser más felices.
Desde aquel día fui mucho más
feliz y poco a poco todos los niños jugaron más conmigo y tenían más
imaginación. Comenzamos todos a hacer dibujos y graffitis chulísimos en las
paredes del patio del colegio. Así sería más divertido. Quedaron fantásticos
con muchos colores. Aunque el superordenador Sofia se enfadó un poco, luego se
le pasó.

